2026/08/17

KAS critica que la alternativa del Ayuntamiento a las cenas solidarias «no es integral si hay personas que se quedan fuera»

El colectivo denuncia la «criminalización de una actividad solidaria» y aseguran haber sufrido situaciones de «acoso» por parte de la Policía Municipal

Fuente:   El Diario Vasco

Por   Martin Ruiz Egaña

 


Integrantes de Kaleko Afari Solidarioak (KAS) durante la rueda de prensa de este viernes.
(Iñigo Royo)

Más de dos semanas después de que el Ayuntamiento de Donostia prohibiera las cenas solidarias y anunciara el refuerzo del programa Otorduak como respuesta, Kaleko Afari Solidarioak (KAS), colectivo que organizaba estos encuentros, denuncia que esta ampliación todavía no se haya activado y subraya que «una alternativa no puede ser integral cuando hay personas que se quedan fuera». Lo han hecho en una rueda de prensa ofrecida junto al consistorio donostiarra este viernes, en la que han aportado una serie de datos para justificar que los recursos del Ayuntamiento «no garantizan una alimentación completa y estable a las personas que viven en la calle».

Enumeran, uno por uno, el alcance de los servicios municipales destinados a personas en situación de exclusión social. En primer lugar, indican que el albergue Gaueko dispone de 22 plazas rotatorias para desayuno y cena. El Centro Municipal de Acogida Social (CMAS) cuenta con 30 para desayuno, comida y cena pero limitado a cinco días cada tres meses.

El programa Aukerak que se lleva a cabo en el albergue de La Sirena, por su parte, cubre 60 desayunos y cenas, con la ausencia de las comidas. Villa Salia aporta 40 bolsas de alimentos semanales –comida fría y para preparar– y cuenta con un comedor de 24 plazas en el que se da un plato caliente al día. Otorduak, servicio que reforzará el Ayuntamiento, dispone a día de hoy de 65 plazas para una comida diaria y la lista de espera para acceder a ella «lleva al menos un año cerrada».

Desde KAS apuntan que estos recursos «no pueden sumarse sin más para presentar una cobertura que en la práctica no existe: una cena caliente diaria, los 365 días del año, para las personas que hasta ahora acudían a las cenas solidarias».

Por otro lado, el colectivo critica que el refuerzo de 100 plazas en el programa Otorduak todavía no se haya puesto en marcha. «Esas 100 personas no están cenando todavía, cada día que pasa es un día más en el que esas personas siguen sin tener garantizada una cena caliente». Además, añaden «aproximadamente 100 personas» se encuentran a la espera de poder acceder a este servicio, por lo que el aumento promovido por el gobierno municipal «sirve principalmente para absorber una lista de espera que ya existía, no estamos hablando de más de 100 nuevas plazas para las personas que han quedado fuera de KAS». Y han planteado una pregunta que, subrayan, «el Ayuntamiento todavía no ha respondido»: '¿Dónde cenan las personas que no entran en Otorduak?'

 

«KAS quiere desaparecer»

Los representantes del colectivo han insistido en que la finalidad de KAS nunca ha sido sustituir a los servicios sociales. «KAS ofreció explícitamente abrir una vía de colaboración con el Ayuntamiento y la respuesta fue una negativa rotunda. La escucha y el acompañamiento comunitario que hemos ofrecido a las personas que acudían a las cenas no sustituyen la intervención profesional de los servicios público. No hemos pretendido hacer el trabajo del Ayuntamiento, hemos respondido a una necesidad que no se estaba cubriendo».

También han señalado durante la rueda de prensa situaciones de «criminalización, acoso e identificaciones policiales» a voluntarios. «Estos días hemos estado repartiendo bocadillos a nivel personal, no como colectivo, y hemos sufrido acoso por parte de la Policía Municipal. Nos han grabado, han sacado fotos y han realizado identificaciones». A fin de cuentas, acusan al Ayuntamiento de «criminalizar una actividad solidaria».

Por último, han expresado que el verdadero deseo de KAS es «desaparecer, no queremos existir para siempre. Queremos que llegue el día en el que ninguna persona necesite acudir a una cena solidaria porque tenga garantizado su derecho a la alimentación, a una vivienda, a la protección social y a una vida digna». En definitiva, que «desaparezcan las razones que hicieron necesario que KAS existiera».

 

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