2026/09/09

Avelino Seco, el impulsor: la estrategia teológico-pastoral puesta en funcionamiento en San Pio X (Santander, Cantabria) nos está ayudando a ser pueblo de Dios

Jesús Martínez Gordo


 

Avelino, todo esto tiene una historia ¿cuáles son algunos de los momentos o las decisiones más relevantes?

   Una de las decisiones más importantes fue, probablemente, la que tomamos, en su día, los dos presbíteros nombrados para esta comunidad: vivir de nuestro trabajo y no acaparar todo lo que se hacía o se pudiera hacer en la parroquia. A ello hay que añadir que nuestra presencia estable en esta parroquia ha permitido establecer procesos constantes y no dar bandazos en la orientación de la pastoral.

Otra decisión, igualmente importante, ha sido que varias personas de la parroquia han tenido la experiencia de participar en movimientos de Iglesia tales como JOC, HOAC, JUNIOR. Son movimientos que han aportado -y siguen haciéndolo- una forma nueva de ser iglesia superando el clericalismo y construyendo un protagonismo de los seglares. Así lo evidencia, por ejemplo, la elección y presencia de algunas de estas personas en el equipo ministerial

Y, por no aburrir, ha habido una circunstancia que ha acelerado el proceso y a la que te has referido antes de ahora: la llegada a la edad de mi jubilación como cura y mi disponibilidad para seguir, pero favoreciendo una estructura de participación laical que asegurara la persistencia y continuidad de la comunidad. Muchas veces me he dicho que es importante la buena voluntad, pero también me he percatado de que no es suficiente.

Si queremos que esto siga adelante, hay que ir dando forma a una nueva organización de la Iglesia en la que se tengan presente la voluntad de las personas. Y, a la vez, tenemos que evitar el peligro de creer que algo ya existe porque se le pone nombre: sinodalidad, trabajo en común, importancia de los laicos… Todo esto puede quedarse en palabras vacías si no se crean las estructuras adecuadas para que se vayan haciendo realidad.

 

Supongo que, en este proceso, habrá habido de todo, ¿cuál es tu evaluación?

Creo que se han dado pasos positivos. Además, tengo la impresión de que ya no va a haber marcha atrás, sino que, al contrario, se va a seguir avanzando y corrigiendo deficiencias, así como profundizando más en la corresponsabilidad. Es mucho lo que está en juego: hacer de la parroquia una comunidad cristiana de seguidores de Jesús, iguales en dignidad. Es una comunidad en la que cada persona se compromete a poner al servicio de los demás los dones o carismas con los que Dios le ha agraciado.

La experiencia de estos años muestra que la nueva organización parroquial activada hace ya un tiempo, a pesar de los fallos, ayuda y potencia este encargo que hemos recibido como personas individuales y como comunidad de seguidores de Jesús.

 

Exactamente ¿en qué?

En concreto, nos está ayudando a ser más iguales, a ser pueblo de Dios con personas que marchan juntas. También nos está facilitando ser más libres, buscando en común sin sometimientos y superando el clericalismo que tanto mal ha hecho -y sigue haciendo- al pueblo de Dios. Igualmente, nos está permitiendo ser más justos, potenciando como elemento esencial la promoción de las personas y desechando las estructuras que someten unas a otras. Y, por supuesto, nos está posibilitando ser más comunitarios, con cauces de actuación menos individualistas y más de grupo.

 

Supongo que también habrá algunos puntos en los que mejorar…

Pues claro. Este apartado -el de las tareas pendientes- se encuentra bastante lleno. Por ejemplo, tenemos claro que el equipo no es “el que hace”, que lo suyo es encargarse de acompañar y animar para que se haga. Queremos una iglesia desclericalizada no piramidal. Por eso, es necesaria la disponibilidad,  para asumir responsabilidades, y esto es algo que nos cuesta a todos. 

También sabemos que no es fácil trabajar con otras parroquias cercanas y con el conjunto de la diócesis. Somos conscientes de esta dificultad. Y lo somos sabiendo que hay algunos pastoralistas que definen la parroquia y la diocesis como una comunidad de comunidades. Creemos, por ello, que es muy importante potenciar la parroquia para que sea, de verdad, comunidad de comunidades. De ahí la importancia de los pequeños grupos y de su enriquecimiento para el conjunto. Y lo dicho para la parroquia, vale para la diócesis.

 

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