2026/09/26

Francisco de Asís: ¿por qué sigue vigente 800 años después?

Francisco de Asís renunció a la riqueza y eligió una vida de pobreza. Su legado inspira desde la Iglesia hasta el ecologismo.

Fuente:   DW

Por   Brenda Haas

26/09/26


Un tapiz floral representa a san Francisco de Asís en la plaza de San Pedro, en el Vaticano. Imagen: Gennaro Leonardi/ZUMA/IMAGO

Se puede afirmar que la vida de Francisco de Asís, y también su legado después de la muerte, está marcada por las paradojas.

Abrazó la pobreza y, sin embargo, hoy yace sepultado en una imponente basílica decorada con frescos de reconocidos artistas medievales en su Asís natal, en el centro de Italia.

Defendió la humildad y, sin embargo, cientos de miles de personas veneraron sus restos cuando fueron expuestos al público a comienzos de este año para conmemorar los 800 años de su muerte, ocurrida el 3 de octubre de 1226.

 

De la riqueza a la pobreza

Nacido en Asís —una ciudad situada sobre una colina en el centro de Italia— en 1181 o 1182, recibió inicialmente el nombre de Giovanni di Pietro di Bernardone. Pero su padre, un comerciante de telas con vínculos comerciales con Francia, lo rebautizó Francesco.

Los primeros hagiógrafos franciscanos —autores medievales que registraron su vida y determinaron en buena medida cómo lo entenderían las generaciones posteriores— lo describen como un joven vivaz y sociable, al que le gustaban el canto, las fiestas y los privilegios de la riqueza.

Sin embargo, no quería dedicarse al negocio de su padre: soñaba con convertirse en caballero.

En 1202, Francisco se unió a las fuerzas de Asís en una batalla contra la vecina Perugia. Fue capturado, pasó un año en prisión y regresó a casa conmocionado y enfermo. Esta experiencia, junto con una serie de acontecimientos posteriores, precipitó un lento cambio en su manera de ver el mundo.

Uno de esos episodios tuvo lugar en la pequeña y deteriorada iglesia de San Damián, en las afueras de Asís, donde Francisco creyó escuchar a Jesucristo pidiéndole que "reconstruyera mi iglesia". Francisco interpretó el mensaje literalmente y comenzó a reparar capillas de la zona. Cuando se quedó sin dinero, vendió telas de la tienda de su padre, lo que enfureció a este y desembocó en un dramático episodio en la plaza de Asís.

Ante el obispo y los habitantes allí reunidos, Francisco se quitó sus finas ropas y renunció a su padre, a su herencia y a todas las comodidades materiales. Se consagró a una vida de pobreza, humildad, cuidado de los pobres y los enfermos, y de profunda conexión con la naturaleza.

 

Un santo cercano

Como predicador itinerante, atrajo seguidores y finalmente fundó la Orden de los Frailes Menores, cuyos miembros son conocidos hoy como franciscanos.

Considerado ampliamente el primer santo que recibió milagrosamente los estigmas —heridas físicas semejantes a las del cuerpo crucificado de Jesucristo—, Francisco fue canonizado por el papa Gregorio IX el 16 de julio de 1228. Este reconocimiento, inusualmente rápido, extendió su fama mucho más allá de Asís.

"La mayoría de los santos son vistos como figuras inaccesibles o con las que resulta difícil identificarse, pero la historia de conversión a lo largo de toda la vida de Francisco y su deseo de mantener una relación positiva con los demás, con Dios y con el resto de la creación llegan a personas de distintas épocas y culturas", dice a DW el teólogo y exfraile franciscano Daniel P. Horan.

Según la historiadora cultural Amanda Minervini, este amplio atractivo es también lo que hizo que Francisco pudiera adaptarse a épocas tan diferentes. "En Francisco parece haber algo para todos: el pacifista, el asceta, el albañil, el ecologista, el minimalista, el amante de los animales que también es amado por ellos, el diplomático, el místico, el radical, el artista e incluso el modelo de un tipo diferente de masculinidad", dice a DW.

 

De fraile mendicante a ícono de la lucha climática

Pero Francisco es conocido sobre todo como amante de los animales y como una figura temprana de la conciencia ambiental.

"Se adelantó a su tiempo tanto desde el punto de vista teológico como en términos de las ciencias naturales modernas, al reconocer la complejidad del cosmos y el hecho de que los seres humanos también somos criaturas relacionadas con el mundo que nos rodea", afirma Daniel Horan, autor de 'Francisco de Asís y el futuro de la fe' (2012).

En 1979, el papa Juan Pablo II declaró a Francisco patrono de la ecología, mientras que el argentino Jorge Mario Bergoglio eligió el nombre del santo cuando se convirtió en el papa Francisco en 2013.

Este papa publicaría más tarde, en 2015, la encíclica Laudato Si', basada en el himno del santo de 1225 'Cántico de las criaturas', en el que se dirige a los elementos de la naturaleza como "hermano Sol", "hermana Luna" y "hermana madre Tierra".

La encíclica del papa vinculó directamente la destrucción ambiental con el sufrimiento humano, además de criticar el consumismo y la "cultura del descarte", e instó a la humanidad a emprender una "conversión ecológica".

"También creo que, en una época de profunda polarización y desigualdad económica, san Francisco representa otra manera de estar en el mundo, una que prioriza las relaciones y la comunidad por encima del beneficio individual y el poder", afirma Horan.

 

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