Jesús Martínez Gordo
Si no me equivoco, Julián, eres el responsable del ministerio de acción social – Cáritas que, desde hace unos años, también incluye el economato y el acompañamiento a mayores. Sería bueno que, antes de adentrarnos en tu ministerio o servicio de acción social, nos contaras brevemente algo de tu trayectoria como seguidor de Jesús
Julián. Tengo 73 años y he estado vinculado eclesialmente desde la adolescencia. Y en esta parroquia de San Pío X desde los 16 años. Formé parte de los primeros jóvenes que nos unimos al proyecto común en la JOC hasta 23 o 24 años. Una vez casado, me fui distanciando de esta comunidad, aunque la seguía de cerca desde la parroquia a la que canónicamente pertenecía y en la que me resultaba imposible trabajar. Eso determinó que me implicara en el movimiento del barrio y en la asociación de vecinos. Tengo que decir que, a lo largo de estos años, las relaciones con mi parroquia canónica no mejoraron; al revés; siguieron deteriorándose hasta que llegó un momento en el que -como oveja descarriada- regresé a esta comunidad de San Pío X. Desde entonces, he sido y he estado muy feliz aquí. Desde hace cuatro años, he asumido la responsabilidad de caridad y justicia más la tercera edad.
Exactamente, ¿qué servicio prestas?
El nombre es un poco rimbombante (caridad y justicia), pero, la verdad es que hacemos más caridad que justicia; aunque también algo de justicia. En concreto, hacemos acogida, acompañamiento y asesoramiento. Esta última temporada tenemos bastante tarea con los “sin papeles”, sobre todo, ayudándoles a solucionar sus problemas administrativos y burocráticos e intentando buscarles un trabajillo.
¿Por qué estás al frente del ministerio de la caridad y la justicia?
Primero, porque me eligieron. Segundo, porque me apetecía. Y, tercero, porque me encuentro a gusto. Veo que ésta es también mi familia, mi comunidad; que nos recibimos mutuamente todos y que nos retroalimentamos. Y eso ¡qué quieres que te diga! es muy hermoso.
¿Cuáles son algunas de las relaciones institucionales que mantenéis?
Obviamente, la primera y principal de todas, es con Caritas diocesana. Yo, como responsable parroquial, procuro asistir a todas las convocatorias a las que se nos invita: a las asambleas generales y a los encuentros de principio de curso. Y también cuando hay alguna convocatoria de formación o de otra índole que sea interesante. Mantenemos una buena relación, aunque, a veces, no compartamos algunos de sus postulados.
¿Cuentas con un equipo ministerial de acompañantes, es decir con más laicos y laicas o estás tú solo en ese servicio?
Las personas miembros del equipo somos quince. Todas voluntarias, vinculadas a la vida parroquial y con un responsable coordinador. Gestionamos un economato, creado por la propia comunidad. Yo soy el animador y acompañante de este equipo ministerial de caridad y justicia. Tengo como tarea intentar resolver o subsanar alguna dificultad que pueda haber o surgir, teniendo bien claro que el servicio de la caridad y de la justicia es tarea y cosa de todos.
¿Estas personas, además de voluntarias ¿se identifican y auto-reconocen como corresponsables?
De hecho, están asumiendo esa responsabilidad y sí, creo que todos somos corresponsables, pero hay una que lidera y coordina todo. Por eso, indicaba que la gente es corresponsable. Tengo que decir que muchas de ellas no se sienten particularmente vinculadas a Caritas diocesana. Pero también tengo que decir que yo, como iglesia, tengo que ir, tengo que hacer acto de presencia y responder a las invitaciones que nos realizan. Eso es desempeñar el ministerio de la caridad y de la justicia de manera responsable. Tenemos que saber lo que se cuece y lo que se dice en Cáritas, por ejemplo, en formación. Como es sabido, hay una formación de Caritas. Pero nosotros también tenemos una formación específica. La de Cáritas es para formar voluntarios que trabajan con profesionales. La nuestra es para formar agentes corresponsables. El nuestro es otro perfil distinto
Julián, ¿ cómo te sientes en el equipo ministerial?
Como te he dicho hace un rato, muy bien, muy a gusto. Cuando me propusieron asumir esta responsabilidad creí que no iba a ser capaz, pero la verdad es que me he sentido -y me siento- querido y acogido. Por eso, me siento muy bien.
¿Quién te acompaña en esta tarea? ¿El equipo ministerial?
Avelino nos acompaña a todos y nosotros le acompañamos a él. Sí. Nos acompañamos mutuamente.
¿Cuáles son algunas de las dificultades con las que te encuentras?
Hay una -probablemente la más importante- que es inevitable y, con frecuencia, insuperable: ver la necesidad y no poder llegar a todo. Cuando ello pasa -y pasa con frecuencia- se te encoge un poco el corazón. Son situaciones que me sobrepasan, sobre todo, en lo referente a la justicia. Este año he planteado al equipo que nos centremos también en la justicia: la tenemos un poco abandonada. Me gusta el profeta Amós porque denuncia y es un hombre muy actual; tan actual, que, leyéndolo, parece que está hablando de las injusticias de ahora. Pero retomando la pregunta: tenemos que centrarnos más en la justicia, hay que prestar también más atención a la denuncia
Una urgencia, el problema de los “sin-hogar”…
Ufff. He aquí uno de los asuntos que nos sobrepasan…
¿Pedís ayuda a Cáritas o a otras ONGs?
Sí que pedimos ayuda, aunque tratamos de ordeñar lo menos posible, pero, a veces, sí que hay que solicitar ayuda, aunque responden con cuentagotas. Nosotros buscamos atender lo básico, sobre todo, de gente que viene sin papeles. Por lo menos, les facilitamos una alimentación básica. Sucede, además, que el municipio nos los deriva, nos manda la gente a la parroquia para que les facilitemos lo más básico y elemental. En este sentido, tenemos claro que no buscamos ni recibimos ayuda del Banco de Alimentos ni hacemos recogida de alimentos ni acogemos otras ayudas de gente de fuera de la comunidad. Procedemos así porque hemos decidido que sea la comunidad la que tenga su propio Banco de Alimentos. Por eso, dedicamos el 50% de todos los ingresos de la parroquia a este servicio. Esta última temporada se ha subido ese porcentaje a casi un 60% por el incremento de los costes. Todo se viene disparando desde hace tiempo.
Gracias Julián por tu testimonio y por tu servicio o ministerio


Alegra saber que hay personas, y cristianas, que trabajan por la caridadla justicia
ResponderEliminarAlegra saber que hay personas que trabajan por la caridad y la justicia
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