2026/09/06

Obispo Sergi Gordo: "La disminución de presbíteros no se puede afrontar simplemente confiando más parroquias a cada cura"

El obispo de Tortosa reivindica una conversión pastoral basada en la corresponsabilidad de los laicos y en el discernimiento comunitario durante la presentación del libro de Jordi Bertomeu

Fuente:  Catalunya Religio

06/09/2026


Fotografía: cedida.

La Cámara de Comercio de Tortosa ha acogido este sábado 5 de septiembre la presentación de Parroquias dirigidas por laicos, la obra de Jordi Bertomeu Farnós dedicada al estudio del canon 517 §2 del Código de Derecho Canónico y a las posibilidades que éste ofrece para la participación de personas no ordenadas en el ejercicio del cuidado pastoral de. El libro, fruto de años de investigación canónica y de experiencia eclesial, llega a la diócesis de Tortosa en un momento especialmente significativo, marcado por el proceso de discernimiento sobre la distribución del clero y por la voluntad de avanzar hacia un modelo pastoral más corresponsable.

El obispo de Tortosa, Sergi Gordo, ha querido situar desde el principio la figura de Bertomeu en el contexto de su vinculación con la diócesis. Ha recordado que el autor es presbítero de Tortosa y que actualmente desarrolla su servicio en la Santa Sede como oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, después de haber centrado su investigación doctoral en el canon 517 §2. Para Gordo esta trayectoria hace que la obra no sea únicamente un estudio jurídico, sino también el resultado de un largo camino de estudio, reflexión y experiencia eclesial vinculado a la realidad concreta de las comunidades cristianas.

 

Una cuestión que va más allá de la organización parroquial

Durante la presentación, Gordo ha remarcado que el título del libro no debe interpretarse únicamente desde una perspectiva organizativa. El canon 517 §2 prevé que, cuando la falta de presbíteros lo requiere, el obispo diocesano pueda encomendar a un diácono, a una persona que no tenga el carácter sacerdotal o incluso a una comunidad de personas una participación en el ejercicio del cuidado pastoral de una parroquia, siempre bajo la responsabilidad de un presbítero como moderador.

Esta posibilidad jurídica, señaló el obispo, abre cuestiones que van mucho más allá de la simple distribución de tareas dentro de una parroquia. "No estamos hablando simplemente de la necesaria colaboración de los laicos en las tareas de la parroquia, ni tampoco de sustituir el ministerio ordenado", afirmó Gordo, quien situó el debate en relación con el sacerdocio bautismal, la responsabilidad de los laicos, la autoridad, la comunión eclesial y la forma en que todos los bautizados participan, según su propia.

 

En este sentido, el obispo ha destacado que uno de los principales valores de la obra es que permite abordar con rigor una realidad que ya existe en distintos lugares de la Iglesia y que no puede ser afrontada sólo desde la urgencia provocada por la carencia de presbíteros. "El libro de Mn. Jordi nos llega en medio de un proceso en el que nosotros mismos nos estamos preguntando cómo debe ser la presencia de la Iglesia en nuestro territorio", ha explicado Gordo, reivindicando la necesidad de profundizar en cómo las comunidades pueden seguir viviendo y evangelizando sin desdibujar las vocaciones y los ministerios propios de cada uno.

 

El debate sobre la distribución del clero en Tortosa

La presentación ha coincidido con un momento de discernimiento pastoral en la diócesis de Tortosa. Durante el curso pasado, Gordo impulsó un proceso de oración, escucha y reflexión sobre la distribución del clero diocesano, que se concretó también en varios encuentros arciprestales con los presbíteros. El proceso, según ha explicado el obispo, no pretendía limitarse a encontrar una forma más eficiente de repartir a los sacerdotes disponibles, sino plantear la cuestión desde una perspectiva vocacional y misionera.

"El hecho de que disminuya el número de presbíteros no puede afrontarse simplemente confiando cada vez más parroquias a cada cura. Esto, por sí solo, no constituye una conversión pastoral", ha afirmado Gordo, en una de las ideas centrales de su intervención. El obispo ha defendido así la necesidad de superar una mirada puramente organizativa y preguntarse cómo garantizar que el anuncio del Evangelio llegue también a las comunidades más pequeñas y que éstas puedan seguir teniendo acceso a la Palabra de Dios ya la Eucaristía.

En este proceso de discernimiento, la diócesis ya ha planteado la posibilidad de impulsar equipos pastorales integrados por presbíteros, miembros de la vida consagrada y laicos, así como una mayor coordinación entre parroquias y la formación necesaria para que la corresponsabilidad sea efectiva. Gordo ha explicado que estas cuestiones no son ajenas al camino pastoral de la diócesis, sino que forman parte de un mismo proceso de renovación orientado a responder a los retos actuales de las comunidades cristianas.

 

Primer anuncio, acompañamiento y formación

El obispo ha vinculado esta reflexión con las tres prioridades evangelizadoras que la diócesis ha discernido sinodalmente para el nuevo curso pastoral. Se trata de potenciar el primer anuncio y la iniciación cristiana, incluidos los procesos catecumenales de niños, jóvenes y adultos con la implicación de las familias; reforzar el acompañamiento espiritual y vocacional, y crear una escuela de agentes de pastoral que ofrezca formación bíblica, litúrgica, doctrinal y pastoral.

Estas prioridades buscan favorecer una mayor participación de todos los miembros de la comunidad cristiana en la misión evangelizadora. En palabras de Gordo, se trata de "crecer juntos - presbíteros, vida consagrada y laicos- en el servicio a nuestras comunidades", una perspectiva que conecta directamente con el debate que plantea Parroquias dirigidas por laicos sobre la responsabilidad de los fieles laicos en el cuidado pastoral.

Sin embargo, el obispo de Tortosa ha advertido que el canon 517 §2 no puede ser presentado como una respuesta automática a la falta de sacerdotes. "Este libro no nos ofrece una fórmula mágica ni pretende presentar el canon 517 §2 como la solución universal a la carencia de sacerdotes", ha subrayado, recordando que se trata de un instrumento jurídico que no resuelve por sí solo ni las dificultades vocacionales ni la complejidad de la vida pastoral de las comunidades.

 

Pensar el futuro de las parroquias

Precisamente por eso, Gordo ha puesto en valor la capacidad del trabajo de Bertomeu para ofrecer criterios que permitan abordar esta realidad con profundidad y sin improvisaciones. "Nos ofrece algo que necesitamos mucho en este momento: elementos para pensar, criterios para discernir y una fundamentación teológica y canónica que nos permita abrir caminos sin improvisaciones", aseveró.

La reflexión planteada durante la presentación ha situado así el debate en una pregunta más amplia sobre el futuro de las parroquias y de la propia presencia de la Iglesia en el territorio. Para el obispo, el reto no consiste únicamente en decidir cómo se distribuyen los presbíteros disponibles, sino en encontrar las formas que permitan continuar anunciando a Jesucristo, construir comunidades vivas y misioneras, poner la Palabra de Dios y la Eucaristía en el centro y, al mismo tiempo, suscitar nuevas vocaciones al ministerio ordenado y ayudar a cada bautizado a descubrir su propia vocación.

En este marco, la participación de los laicos en el cuidado pastoral aparece como una cuestión estrechamente vinculada a la corresponsabilidad bautismal. La obra de Bertomeu contribuye a dar fundamento canónico y teológico a este debate y permite abordarlo desde una perspectiva que no se limita a resolver necesidades organizativas, sino que plantea cómo las diferentes vocaciones y ministerios pueden articularse al servicio de la misión de la Iglesia.

Gordo ha cerrado su intervención agradeciendo a Bertomeu el trabajo realizado durante años y, en especial, su vínculo con la diócesis de Tortosa. El obispo ha expresado su confianza en que el libro pueda contribuir al discernimiento que vive actualmente la Iglesia diocesana, no tanto ofreciendo "respuestas prefabricadas", sino ayudando a "formular mejor las preguntas, profundizar en lo que la Iglesia nos ofrece y discernir, juntos, los caminos que el Espíritu Santo abre ante nosotros".

 

 

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