Fuente: Reflexión y Liberación
Editor
10/20/2026

La jurista Sudáfricana y ex alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU Navi Pillay, cuya carrera ha abarcado desde defender los derechos de Nelson Mandela hasta encabezar un Foro que determinó que Israel cometió genocidio en Gaza, ganó el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos en promover el derecho internacional en momentos en que se encuentra bajo descalificacones.
Como joven abogada en la Sudáfrica del apartheid, parte del trabajo de Pillay consistió en establecer derechos clave para los presos políticos retenidos en la isla Robben, entre los que estaba Mandela, quien más tarde ganó el Premio Nobel de la Paz. Tras el fin del apartheid, Mandela nombró a Pillay como la primera mujer no blanca del país en servir como jueza del Tribunal Superior.
Su victoria seguramente será vista como un rechazo de alto perfil al presidente Donald Trump, y al primer ministro Benjamin Netanyahu, quienes han rechazado fuertemente las conclusiones de la Comisión de la ONU que ella encabezó sobre los crímenes cometidos en Gaza. Los dos líderes también han sido muy críticos de la Corte Internacional de Justicia y de la Corte Penal Internacional. Pillay ha trabajado sin descanso y eficientemente en ambas instituciones.
Horas después de que se anunciara el Premio Nobel en Noruega, el gobierno de Trump impuso nuevas sanciones unilaterales a la Corte Penal Internacional como parte de su persistente campaña para desmantelar el alto Tribunal debido a las investigaciones sobre genocidio perpetrado por Israel en Gaza y señalar las responsablidades de sus aliados, incluido el gobierno de Estados Unidos.
En el 125 aniversario de la instauración del premio, el Comité Noruego del Nobel buscó “recordar al mundo que el imperio de la ley, nacional e internacional, sostiene el sistema que hemos establecido para garantizar la paz y resolver conflictos de forma no violenta. La paz requiere justicia”, dijo el presidente del comité Jørgen Watne Frydnes. Los jueces “guardan la delgada línea roja entre el orden y el caos, y el mundo necesita juristas de valor, visión y determinación, cualidades que Navi Pillay demuestra en su trabajo en el estrado”.
En lugares como Israel y en la Sudáfrica de la era del apartheid, ella junto a un puñado de abogados pro derechos humanos abordaron con valentía algunos de los asuntos jurídicos más dolorosos y sensibles del mundo y a las poblaciones más vulnerables.
Pillay, de 85 años, recibió la noticia mientras asistía a un foro en Nuremberg, Alemania, donde los juicios a criminales de guerra nazis ayudaron a sentar las bases del derecho internacional. Estaba en la misma sala donde se celebraron los juicios cuando se anunció el premio desde Oslo.
Dijo que los esfuerzos por debilitar la justicia penal internacional; “ponen en peligro el progreso logrado con tanto esfuerzo desde Nuremberg, y corren el riesgo de devolvernos a un mundo en el que el poder, y no la ley, determina de quién importa el sufrimiento”.
La jurista presidió la Comisión de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado e Israel, creada por el Consejo de Derechos Humanos respaldado por la ONU. La Comisión concluyó hace un año que Israel era responsable de genocidio en Gaza con la intención específica de aniquilar a los palestinos en el enclave.
La comisión también determinó que el presidente, el primer ministro y el exministro de Defensa de Israel “han incitado la comisión de genocidio”. Israel, que se ha negado a cooperar con la comisión desde que se estableció en 2021, ha rechazado enérgicamente las acusaciones.
El pueblo de Gaza -cercado por las bombas y el hambre- formó parte de los primeros comentarios de Pillay, tras enterarse de que había ganado el Nobel de la Paz, señaló: “Lo que pasa en Gaza es genocidio y, como humanidad no podemos aceptarlo bajo ninguna circunstacia o pretexto”, dijo entre aplausos de los juristas presentes en Nuremberg.
Redacción de revista ‘Reflexión y Liberación’
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