2026/07/29

Diario de misión M’baïki (VI)

Deportaciones en caliente, guerra, cólera... y alguna luz

Por   JESÚS RUIZ

Martes 30 de junio de 2026

Todo se ha hecho con un secretismo de Estado grande; nadie conoce en qué consisten los acuerdos firmados entre nuestro gobierno y el de Estados Unidos. Hace un par de semanas llegaron al aeropuerto de Bangui diecinueve personas deportadas de Estados Unidos, siguiendo las políticas racistas de Trump. Les atrapan en la calle, en los transportes públicos, en las tiendas, en las iglesias...; y tal como están, son deportados a un país desconocido. Nadie sabe dónde va. De nada sirve si la mamá salió a comprar leche y dejó a dos niños pequeños en casa; te deportan allí donde te pillán, tal y como estás. Así han deportado ya a cientos y miles de personas. En los próximos días se anuncia la deportación de varios cientos más a nuestro país.

A nuestro aeropuerto, hace dos semanas llegaron diecinueve deportados originarios de los países más inverosímiles: varias mujeres de Irán; algunas de Afganistán, unos cuantos, de Egipto, de Georgia... Para muchos, el regreso a su país de origen es la condena a muerte segura. Casi ninguno habla la lengua francesa, y la mayoría de ellos es la primera vez que oyen hablar de un país en el corazón de Africa que se llama República Centroafricana. ¿Qué suerte les depara? Parece ser que el Estado centroafricano habría firmado este acuerdo a escondidas de todos, esperando una ganancia económica sustancial, pero los que deportan han decidido que sea la OIM (Organización internacional de Migraciones) quien recibirá el dinero para repatriar a estos deportados a sus países de origen... El que se escape de esta repatriación tendrá que afrontar por su cuenta su futuro desde el país más pobre del mundo. En pleno siglo XXI; totalmente inhumano... y todo esto orquestado por un gobierno norteamericano que alardea de ser cristiano. ¡qué blasfemia!

En el norte del país, por Birao se escuchan de nuevo tambores de guerra. Parece ser que el ex vicepresidente en tiempos de Ndjotodia, Nouradim Adam, se habría unido al ejército sanguinario de Sudán para desestabilizar de nuevo nuestro país. La situación bélica en el este, Zemio, Obo, sería otra chispa más para continuar con la guerra en este país. La ambición de los poderosos del mundo no tiene medida; y es que la riqueza en minerales de Centroáfrica es muy golosa y atrae más que las avispas la miel.

Escribo esta crónica desde Mongoumba donde se ha desatado una epidemia de colera desde hace unas semanas en las regiones ribereñas del Oubangui; se habla de dos docenas de muertos, pero no se sabe. En la diócesis he pedido a los sacerdotes que tomen las medidas de precaución lavándose las manos, y sobre todo no bebiendo agua de los ríos, impidiendo los saludos y los contactos con los muertos. Los padres de Mongoumba me dicen que la gente en su zona, la más afectada, no obedecen las medidas de precaución.

El domingo 28 hemos clausurado el curso pastoral que comenzamos con el tema del Centenario, “Lobaye bendita, anuncia el Evangelio”. En la Misa de clausura he ordenado sacerdote al diácono Sosthène Dale. Es el 16º sacerdote diocesano de mi diócesis, de los cuales 11 están en el país, y 5 fuera en estudios o enfermos. A veces me acuerdo de esa danza chadiana que se hacía durante la Misa: un pasito adelante y dos para atrás... Al final, con gran estilo, las niñas danzantes conseguían llegar al altar.

Dos días después, el 30 de junio, he clausurado la formación en el Instituto Pedagógico Papa Francisco (IPPF). Una nueva promoción de 23 maestros formados en magisterio con nosotros durante dos años. Les decía que ellos son maestros misioneros, pues la diócesis, que ha pagado sus estudios, les envía ahora allí donde un maestro del Estado no irá nunca. Un atisbo de luz en medio de la penumbra. Un pasito adelante y dos para atrás...

 

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