2026/10/03

"¿Qué diría Jesús?": los demócratas disputan a Trump el monopolio de los pastores religiosos en sus candidaturas

La irrupción de numerosos pastores como candidatos demócratas revela una transformación más profunda dentro del partido y cómo este entiende el cristianismo.

Fuente:   Público

Por   Antònia Crespí Ferrer

Washington DC

02/10/2026


James Talarico, pastor presbiteriano, durante un discurso en Houston, Texas, a 13 de septiembre de 2026. 
Ronaldo Schemidt / AFP

Al menos cuatro pastores y seminaristas están compitiendo por un escaño en el Congreso estas elecciones, así como más de media docena de clérigos blancos se presentan a diversos cargos públicos el próximo 3 de noviembre. Contra todo prejuicio, todos ellos lo hacen como candidatos del Partido Demócrata y, contra toda expectativa, están logrando disputar estados marcadamente republicanos. No solo están disputando el capital religioso a los republicanos, sino que están cuestionando que solo pueda existir un cristianismo conservador y nacionalista.

En Texas, bastión republicano, el pastor presbiteriano James Talarico podría hacer historia al conseguir entrar al Senado. Se trataría del primer demócrata que gana unas elecciones en el estado sureño desde las presidenciales de 1976, cuando Jimmy Carter logró teñir de azul el mapa. Ni siquiera el expresidente demócrata, Barack Obama, logró cambiar el color de Texas en 2008 y 2012.

Talarico ha logrado penetrar en un electorado que raramente se habría decantado por un demócrata gracias a esa vertiente más progresista del cristianismo. El joven, de 37 años, se sirve de las escrituras bíblicas para apelar a esa moral cristiana tan arraigada en buena parte de la sociedad estadounidense y así defender políticas progresistas; ya sea abogar por una sanidad pública (Medicare for all) o denunciar la campaña de deportaciones masivas.

En su entrevista con el presentador Jimmy Kimmel, Talarico se valió del Sermón de la Montaña, donde Jesús dice que expulsará de su reino a los falsos profetas, para tejer un discurso antiestablishment. "Me pregunto," dijo Talarico, "¿qué diría Jesús si visitara el Senado estadounidense?". Y prosiguió: “Creo que les diría a los senadores: ‘Apartaos de mí’”.

Entonces, Talarico tomó aire y prosiguió: “Porque tuve hambre y me quitaron la asistencia alimentaria. Estuve enfermo y me dieron de baja de Medicaid [el programa de subsidios médicos de EEUU]. Fui un extranjero y me deportaron a mí y a mi familia. Y entonces creo que él volcaría esos elegantes escritorios sobre el suelo del Senado de Estados Unidos y exigiría que cuidáramos de todos nuestros vecinos, especialmente de los más pequeños y vulnerables”. No había terminado y el público ya estaba aplaudiendo y vitoreándolo.

Esta entrevista nunca fue emitida en la televisión debido a presiones por parte de la administración de Donald Trump, según expuso Kimmel, pero fue publicada en YouTube, donde acumula más de 11 millones de visualizaciones.

 

Un cristianismo más amplio y de izquierdas

“Entre estos pastores hay la intención de demostrar que los valores cristianos también pueden respaldar políticas más humanas, como dar a los estadounidenses atención médica o tratar grupos marginados, como las personas LGBTQ+, con amor y respeto. Durante mucho tiempo se ha asumido que la perspectiva religiosa es muy conservadora”, explica a Público Melissa Deckman, directora del Instituto de Investigación sobre Religión Pública (PRRI).

En Iowa, dos pastoras demócratas, una presbiteriana, Lindsay James, y otra luterana, Sarah Trone, están dando guerra en dos distritos de Iowa donde Trump ganó en 2024. Ambas están bien posicionadas en las encuestas y podrían entrar en la Cámara de los Representantes. En Kansas, el pastor demócrata de la iglesia metodista Adam Hamilton ha hecho que el estado haya pasado del rojo intenso al morado, poniendo en un aprieto a su rival republicano para el Senado, Roger Marshall. En reiteradas ocasiones, Marshall lo ha atacado diciendo que es “demasiado woke y débil”.

Hacía décadas que no se veía a tantos pastores blancos competir para candidaturas demócratas en el Congreso. En gran parte, igual que ha pasado con el ascenso de la izquierda y los socialistas dentro del Partido Demócrata, esto se debe a Trump. El presidente estadounidense se alió con el nacionalismo cristiano blanco y la rama más conservadora del evangelismo.

 

Trump, causa y efecto de un mismo ciclo

Durante esta segunda administración han sido frecuentes las imágenes del mandatario rodeado por evangelistas rezando en el Despacho Oval, por no mencionar las constantes referencias a que Dios lo salvó del atentado de Butler para que así salvara Estados Unidos. “Muchos cristianos nacionalistas y personas de la derecha cristiana han sentido que, a pesar de sus defectos, Trump ha estado dispuesto a impulsar cambios políticos que otros líderes republicanos no habían hecho”, apunta Deckman.

La directora de PRRI ve este nuevo boom de candidatos religiosos dentro del Partido Demócrata como una respuesta a que con Trump “muchos cristianos progresistas sienten que los cristianos nacionalistas han usurpado la idea de la cristiandad”. En esta misma línea, el pastor evangelista y progresista Doug Pagitt señala a Público que, por primera vez en años, se está dando respuesta a la orfandad que muchos cristianos progresistas habían sentido ante el Partido Demócrata.

“El Partido Demócrata se ha esforzado por intentar ser un partido abierto a todo el mundo, y pensaron que la mejor manera de hacerlo era no prestar atención a la dimensión religiosa. Pero han terminado haciendo que muchas personas sientan que, si van a formar parte del Partido Demócrata, tienen que dejar una parte de su identidad fuera de la puerta”, señala Pagitt, que también lidera la organización Vote Common Good, la cual intenta recuperar a los votantes cristianos que siguen a Trump.

En el último año y medio, Pagitt señala cómo cada vez más cristianos seguidores de Trump se le han acercado diciendo que sienten que se equivocaron. Por lo que respecta a estos pastores que se postulan como candidatos demócratas, Paggitt dice que muchos de estos votantes los ven como “una excepción”. “En general, no votarían por un demócrata por esta idea de que es contradictorio ser cristiano y votar demócrata, pero con ellos siente que hacen la excepción”, apunta.

Para Pagitt esta transformación de la dimensión religiosa del Partido Demócrata también responde a una pendulación más amplia, que se remonta casi 40 años atrás. En 1976, recuerda que Carter ganó la presidencia como un demócrata evangelista con el “63% del voto de los evangelistas blancos”. “Cuarenta años después, en 2016, Hillary Clinton consiguió solo el 16% del voto evangelista blanco”. A su juicio, este desplazamiento fue el resultado de décadas en las que los republicanos reforzaron su acercamiento a los votantes religiosos mientras los demócratas dejaron de hacerlo. Y en parte, también fue una de las razones que permitió que Trump tejiera esta alianza con el cristianismo nacional blanco.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se ruega identificarse con la cuenta de correo electrónico